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Por un conflicto con los trabajadores. “Me da pánico ir ahora y mirar a la cara a todos los que están trabajando conmigo, pero me cansé”, afirmó Hugo Obregozo
Desde hace algunos días se mantiene en pie un conflicto entre las lanchas pesqueras radicadas en Puerto Quequén y la firma ALONCAR S.A., dedicada al negocio de la reparación y construcción de embarcaciones de este tipo, por el uso del Giro 7 sobre la margen Necochea, lo que antiguamente se conocía como banquina de los pescadores.
Muy afectado por esta problemática, el Ing. Hugo Obregozo, quien se puso al frente de una empresa devastada y obsoleta, y hoy trabaja con poco menos de un centenar de personas en la reparación de tres embarcaciones y la construcción de otra –una de las únicas tres que se están armando en todo el país-, sostuvo en una entrevista exclusiva con Jorge Gómez, en la FM Vinilo 103.5 MHz, que “ese lugar no es para la pesca”.
Sobre ello, argumentó al respecto que “lo pedí al Consorcio (de Puerto Quequén) para poder empezar a desarrollar una actividad que es incipiente, a través de un convenio precario de tres años y lo que saqué fueron los remolcadores que estaban ahí”.
“En ese predio había 20 o 25 lanchas, hoy quedaron 4”, reveló el referente de la pesca. “¿Entonces, que es lo que sobra? Lugar, espacio”, reflexionó. “Pedí al Consorcio un lugar para poder trabajar en forma, pago un canon y yo me encargo de cuidar el lugar”.
Haciendo alusión a quienes hoy protestan, y que lo definen como un empresario amigo del poder, según sus propias palabras, Obregozo afirmó: “Me puedo definir como un empresario pesquero o como un industrial, como un ingeniero que tiene un astillero”.
Después de años de trabajar en otros puertos, entre ellos citó a Mar del Plata, “volví a mis raíces. Y a Necochea vine a ofrecer”, sentenció.
“Obviamente que, con mi pasión, en Necochea, estoy ganando, esa es la realidad, pero me cansé de tener un perfil bajo”, porque la realidad es que “no puedo competir con Mar del Plata, Comodoro, Rawson, donde hay astilleros y tienen trabajo cautivo porque ahí están los barcos y, encima, tener problemas internos”.
Contando un poco de su historia con el mundo de la pesca, Obregozo recordó que “Astillero Vanoli -área que hoy ocupa la firma que encabeza- era una empresa devastada, y hoy debe ser, en instalaciones, una de las más precarias. Yo la puse en valor, reconstruí lo que había hecho Vanoli en los años 70 y 80 y empecé a captar clientes, que vienen porque está el ingeniero Hugo Obregozo, que tiene honestidad, capacidad, experiencia y un grupo de gente que lo ha formado. Una vida llevo en esto”.
“Pero la verdad, no aguanto más”, afirmó al conductor de Voces de la Ciudad. “Necochea no tiene hándicap para soportar esta protesta, los que me traían los barcos no quieren venir más, estamos demostrando que no queremos la actividad”, sentenció el ingeniero.
Por último, Obregozo habló sobre sus opciones: “Si yo me voy no va a cambiar absolutamente nada y si me quedo no les afecto en nada. Es más, ¿Quién les va a reparar los barcos? Van a tener que ir a Mar del Plata, van a tener serios problemas”, indicó, poniendo en relieve que la pesca “es toda la unidad de valor que tiene la actividad, desde construir un barco, sacar un pescado del agua, hasta procesarlo”.
“Me da pánico ir ahora al astillero y mirar a la cara a todos los que están trabajando conmigo, porque yo les generé una ilusión”, pero “me cansé, y me voy con la satisfacción de haber triunfado acá, de haber dicho ‘eso es lo que se puede hacer’”, finalizó el desencantado referente de la pesca.
Fuente, El Ciudadano

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