Una gaviota de papel pasa de mano en mano. En otra escuela, una huerta comienza a construirse. Son escenas diferentes, pero responden a una misma decisión: hacer que participar sea posible.
Las experiencias forman parte del Programa Puerto Ciudad, cuyo responsable es el Lic. Luis Pedone, y se desarrollan bajo la gestión del Dr. Mariano Carrillo, presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén. Dentro de ese marco, Puerto Ciudad Inclusiva, coordinado por Pamela Klink, articula intervenciones que convierten arte, ambiente, accesibilidad y aprendizaje en herramientas de vinculación territorial.
En la EEE Nº 502, desde Arte y Recreación Inclusiva, 24 estudiantes de SAFI Básico y Superior exploraron la avifauna portuaria junto a la Lic. Sofía Pollán, integrante del equipo técnico de Arte y Recreación Inclusiva. Observaron, preguntaron, reconocieron especies y las transformaron en producciones propias.
Pero esta vez ocurrió algo nuevo. Por primera vez, una actividad de Puerto Ciudad incorporó interpretación en Lengua de Señas durante toda la experiencia. Consignas, explicaciones y preguntas pudieron circular por otra vía. Más que sumar un recurso, se eliminó una barrera: cuando comprender se vuelve accesible, también crecen las posibilidades de intervenir, elegir y sentirse parte.
En la EEE Nº 503, esa filosofía tomó otra forma. Diez jóvenes de SAFI Básico y Superior avanzaron en SAFI Familia – Huerta y Granja, acompañados por el Lic. Javier Nucci, integrante del equipo técnico de Puerto Ciudad Inclusiva. Los materiales para acondicionar la huerta fueron un medio para algo mayor: construir, sembrar, cuidar y organizar tareas permite participar de un resultado que cada estudiante puede reconocer como propio.
También se proyectó un mural con estudiantes, familias y directivos, llevando la participación hacia una construcción colectiva.
Ahí Puerto Ciudad construye marca y valor territorial: no acumulando actividades, sino dejando capacidades después de cada intervención. Menos barreras, más autonomía, nuevos vínculos y mayor pertenencia.
Porque vincular puerto y comunidad no es solamente llegar al territorio. Es crear las condiciones para que cada vez más personas puedan participar, apropiarse de la experiencia y sentir al puerto también como propio.



