Con el desgaste propio de la gestión y el ajuste, el gobierno de Javier Milei fue dejando en el camino consignas que lo llevaron al poder y que, en el inicio, fueron popularmente acompañadas. Pero hay una en particular que es central para su visión de la política y que está siendo jaqueada por la realidad: la batalla cultural centrada en la idea del “topo que llegó para destruir el Estado” parece haber pasado del consenso al rechazo de una manera contundente.
Un informe de Pulsar UBA muestra que el 60 por ciento de la gente cree que el país necesita al Estado interviniendo en la economía para reducir las diferencias. Agrega que el “privatismo pierde terreno” y que la consideración positiva de las herramientas, empresas y empleo públicos pegaron un salto de entre 3 y 10 puntos desde 2025 a la fecha.
El trabajo de la UBA, al que accedió Página I12, precisa que “después de varios años de preferencias económicas volcadas hacia lo privado, 2026 muestra un cambio de tendencias. Una mayoría prefiere un Estado más activo para reducir las diferencias económicas”. Aclaran, en este contexto, que no se trata de un dato aislado. Crece la preferencia por que el Estado y las empresas públicas tengan un papel mayor en la creación de empleo, y aumenta la elección del empleo público cuando las condiciones son equivalentes. En la confianza hacia empresas públicas y privadas, la distancia sigue siendo acotada».
Asimismo, precisa Pulsar UBA que “el privatismo, polo dominante en las mediciones anteriores, pierde terreno. Esto no implica un regreso lineal a un modelo estatista puro: el sector privado conserva un peso importante”. Lo que los datos del estudio 2026 de Creencias Sociales muestran es una novedad transversal: “la discusión sobre cuánto Estado y cuánto mercado vuelve a quedar abierta”, explican.
Tres preguntas clave
“¿En qué tipo de país le gustaría vivir?“, pregunta la UBA y da dos opciones de respuesta. El 60 por ciento eligió ”en un país donde el Estado tenga un rol activo para reducir las diferencias económicas entre las personas»; mientras que el 40 por ciento se inclinó por “un país donde el Estado no intervenga y las diferencias económicas dependan del esfuerzo de cada uno”. El dato fuerte, allí, también es que 4 de 10 votantes libertarios quieren un país con un Estado fuerte.
Esta pregunta es la primera vez que se hace en el estudio de Pulsar UBA, por lo que el cambio de tendencia se observa en las siguientes tres preguntas, que muestran un viraje relevante.
La primera cuestión que se hace es “¿qué es, para Usted, lo mejor para un país? Allí, la opción de “un país donde la mayor parte del empleo lo crean las empresas privadas” pasó de ser elegido por el 60 por ciento de la gente en 2023 al 54 por ciento en 2025, cayendo al 50 por ciento en 2026. Mientras que la respuesta “un país donde la mayor parte del empleo lo crea el Estado y las empresas públicas” estaba en 33 por ciento en 2023, cuando Milei vendía destrucción estatal, y pasó al 38 en el 2024, luego se posicionó en 36 en 2026 y ahora subió muy fuerte hasta el 46 por ciento. Es decir, en sólo un año creció 10 puntos la cantidad de gente que valora al Estado.
La segunda pregunta que para la UBA marca la tendencia es la siguiente: A usted, ¿Qué le genera mayor confianza: una empresa pública o una empresa privada?. Allí el 54 por ciento contestaba, en 2023, que una privada, en 2025 llegó a 47 y ahora se instaló en 50 por ciento. Mientras que la valoración de la empresa pública pasó de 39 por ciento de la gente en 2023 a 42 en 2025, y hoy llegó a un 45 por ciento de la gente opinando eso.
Por último, la tercera pregunta que muestra la tendencia es la valoración del empleo. Consultan que “si usted tuviera la posibilidad de elegir entre tener un empleo público o un empleo privado que le dieran la misma remuneración y tengan las mismas condiciones laborales, ¿cuál elegiría?“. Los que respondieron el empleo privado eran el 53 por ciento en 2023, el 52 por ciento en 2025, y quedó en 47 por ciento hoy. Mientras que los que elegirían un empleo privado eran, en 2023, el 43 por ciento y hoy son el 50 por ciento de las respuestas.
El síndrome del tercer año
El dato político del estudio, cuentan los especialistas, es que a Mauricio Macri le pasó lo mismo que a Milei en el tercer año de Gobierno. Hubo un desplome de expectativas y de chances por la crisis económica.
De hecho, los memoriosos de la ciencia política consignaron ante este diario que Mora y Araujo fue, aquel año, el que le advirtió al líder del PRO de los problemas que lo acechaban. En el caso de Milei, advierten, también lo arrastra estar tan pegado al poder económico, algo que se ve en el rechazo a lo privado.
En este contexto, el informe de la UBA identificó que “cuando miramos a la sociedad según su ideología (en vez de su partido preferido) ocurre el mismo fenómeno: lo que separa a la izquierda de la derecha es lo económico”. Naturalmente, en el país parece haber un esquema histórico más pro Estado, que es más preponderante en el PJ y la izquierda, pero que se ve incluso entre los votantes de Milei. Mientras, el Presidente insiste en romper el Estado.
Fuente: Página12



