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Massa - Gita Gopinath FMI
La reanudación de las charlas técnicas se prevé para finales de febrero o principios de marzo

El Gobierno realizará al Fondo Monetario Internacional (FMI) en los próximos días el último pago de intereses antes de la reanudación de las conversaciones técnicas con el staff del organismo, en las que buscará destrabar el primer desembolso del año, por USD 5.400 millones. Será un año particularmente exigente en el acuerdo con el FMI: además de las metas de déficit, reservas y emisión monetaria, el Poder Ejecutivo deberá devolver a Washington más dólares de lo que ingresarán a lo largo del año, lo que implicará una presión a las reservas del Banco Central.

La primera instancia de ida y vuelta técnico con los funcionarios del Fondo estará marcado por las vicisitudes de cada trimestre, como el cumplimiento de las métricas que están explícitas en el programa financiero y que el equipo económico da por descontado que fueron sobrecumplidas y que el organismo así lo reconocerá, pero también por las últimas medidas de política económica de las últimas semanas, entre ellas la decisión de utilizar recursos del Tesoro para encarar una recompra de bonos en dólares.

Ese cara a cara tendrá lugar entre finales de febrero y las primeras semanas de marzo, en una fecha que todavía no fue determinada. A manera de referencia, el Fondo Monetario plantea que el nuevo desembolso no estaría disponible para su giro al Banco Central antes del 10 de marzo. La discusión suele demorar algunos días -más sus preparativos que suelen tener lugar a distancia vía reuniones virtuales entre Buenos Aires y Washington- y otras semanas más de preparación del informe de staff.

Si ese reporte consigue el respaldo del directorio, en los últimos días de marzo el Gobierno será acreedor de esos USD 5.400 millones. Ese juego de tiempos y de fechas es decisivo, ya que el 22 de marzo la Casa Rosada debería repagar USD 2.700 millones. De todas formas, antes de esa devolución, el 30 de enero y 1° de febrero, es decir el lunes y miércoles próximo, habrá un pago previo de unos USD 1.400 millones.

La semana que viene tendrá lugar un nuevo pago al FMI (REUTERS)
La semana que viene tendrá lugar un nuevo pago al FMI (REUTERS) (Yuri Gripas/)

El 2023 será un año particular para el acuerdo con el Fondo Monetario en términos del flujo de ingresos y salidas de divisas. Así como el 2022 implicó desembolsos más altos que los pagos a lo largo del año, lo que implicó un financiamiento neto, este 2023 ese diferencial será negativo, en unos USD 3.400 millones de acuerdo a cálculos de la consultora Equilibra. Como los pagos al FMI salen de sus propios desembolsos, ese monto es el que no estará “calzado” con los envíos desde Washington, por lo que deberán ser pagados con reservas que el equipo económico consiga a lo largo del año.

Un dato pone en su justa medida lo exigente de la hoja de ruta de devolución del préstamo con el FMI este año: representará un 45% de las reservas brutas del Banco Central, según el método de cálculo que hizo el propio organismo. También será equivalente al 3,3% del PBI y al 21% de las exportaciones de bienes y servicios. Como comparación: en 2024 el total a repagarle al Fondo será igual al 15% del nivel actual de reservas, al 1,2% del PBI y al 7,5% de las ventas externas.

El tironeo técnico entre los funcionarios de ambos lados tendrá como primer tema saliente el cumplimiento de los objetivos trimestrales de finales de 2022. El Ministerio de Economía asegura haber alcanzado con margen las tres metas vertebrales del acuerdo: la de acumulación de reservas, ayudado por la segunda edición del dólar soja, el déficit primario, que terminó en 2,4% del PBI, es decir 0,1 puntos por debajo de tope, y la de emisión monetaria.

Para este año, el Gobierno deberá reducir el déficit fiscal primario desde 2,4% del PBI con el que habría terminado 2022 hasta 1,9% del PBI, con un techo de emisión monetaria para asistir al Tesoro de 0,6% del PBI. Sobre este último punto, los primeros tres meses del año tendrán como techo para la financiación del déficit unos $139.000 millones, cerca de un sexto del tope nominal de todo el año, que es de $883.000 millones. También deberá acumular USD 550 millones y un límite de rojo primario de $441.000 millones.

Massa - Gita Gopinath FMI
Massa pidió retomar la discusión sobre el costo de la guerra en Ucrania sobre las cuentas públicas

La política económica de los últimos meses también formará parte de la discusión con el staff. El Gobierno dejó trascender que el anuncio de la recompra de bonos en dólares con recursos del Tesoro “sobrantes” tras el sobrecumplimiento de la meta fiscal no fue objetada por el organismo. Los técnicos se habían mostrado celosos durante 2022 sobre la intervención que tuvo desde mitad de año el Banco Central para sostener el precio de los bonos en pesos, cómo cuantificar esa intervención y si implicaba una suerte de financiamiento indirecto.

También aparecerá en la mesa de negociación una cuestión que retomó recientemente Sergio Massa: el costo que tuvo para las cuentas públicas la guerra en Ucrania y de qué manera impactó en el desarrollo del acuerdo con el FMI. Para el equipo económico la guerra en Ucrania impactó de manera negativa en la balanza comercial por unos USD 4.940 millones, según la estimación que Massa le acercó a Georgieva, por la combinación de mayores precios internacionales de la energía (importada) y una compensación insuficiente de la suba en alimentos (exportados).

El equipo económico proyectó además que hubo un impacto fiscal como consecuencia de la guerra en Ucrania, que estuvo relacionado a un incremento forzado en la cuenta de subsidios, lo que complicó el panorama de recorte del déficit primario. Al realizar un ejercicio similar al anterior, es decir calcular cómo hubiese terminado la cuenta de subvenciones en caso de que no hubiese existido el incremento de precios por el conflicto bélico, Economía concluyó que le representó $587.000 millones adicionales.

“En el 2022, la guerra, esa por la que tanto se preocuparon el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, impactó en este invierno europeo -que es verano nuestro, en los países en desarrollo- tuvo primero impacto en el hemisferio sur. Y ese impacto no lo discutió nadie (…) La verdad es que Argentina cumplió su programa, pero el Fondo no está cumpliendo con la Argentina el revisar cómo van a compensar a los países que pagaron el costo de la guerra con su economía, que es un problema a resolver”, dijo el ministro de Economía.

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