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«Antes, desde la calle 541 hasta Bahía de los Vientos, era todo playa, no había una pizca de tosca. Imaginen mi asombro, cuando vi que, al pasar los temporales, el mar despedazaba pedazos de cuatro metros por cinco de barranca desprendida. Ante esto, la gran medida de las autoridades necochenses fue cortar una calle, demostrando qué es lo que realmente sienten por Quequén. Desde entonces todo se fue desmoronando. Y eso es una marca de la maldad que han tenido muchas autoridades para con nuestra ciudad. Porque ni hubo reparación de la demolición, ni tampoco alguna forma de restauración de la superficie perdida».
Fragmento del capítulo «Erosión» del libro Quequén, despierta de Nicasio Díaz Llanos.
Presentación: Viernes 29/10 – 19hs
Biblioteca popular Quequén

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