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Recuperación de restos tiene como finalidad darle digna sepultura a las víctimas.
Recuperación de restos tiene como finalidad darle digna sepultura a las víctimas.

Un trabajo conjunto entre la Primera Fiscalía Penal Supraprovincial Especializada en Derechos Humanos, Interculturalidad y Delitos de Terrorismo de Ayacucho y el Equipo Forense Especializado (EFE), con apoyo de la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas (DGBPD) y del Comité Internacional de la Cruz Roja logró encontrar los restos óseos de aproximadamente 21 personas.

Los trabajos duraron cinco días y se realizaron en el paraje denominado Balconiyuq, y en el cementerio del distrito de Socos en la región Ayacucho. En dicho trabajo participaron la perito arqueóloga Silvia Catherine Vera Cuarite, el perito arqueólogo Miguel Ángel López Luján y el perito fotógrafo Iván Vargas Cancho, bajo la dirección del fiscal adjunto provincial Reiner Salinas Mendoza.

Durante los días de labores se contó con la participación de los familiares de las víctimas, así como de los profesionales de la Dirección General de Búsqueda de Personas y de la Red de Salud Huamanga. El informe señala que miembros de la policía detuvieron, asesinaron y desaparecieron los restos de por lo menos 32 personas en Socos entre el 13 y 17 de noviembre de 1983.

Los sucesos fueron investigados y judicializados ante la Primera Sala Mixta del Tribunal Correccional de Ayacucho, que el 15 de julio de 1986 dictó sentencia condenatoria contra 11 miembros de la Policía Nacional del Perú. Los restos encontrados pasarán por un proceso de análisis e identificación a cargo de especialistas. El fin del trabajo será restituir los restos y ofrecer un entierro digno a las víctimas.

Los restos serán analizados por especialistas forenses.
Los restos serán analizados por especialistas forenses.

Décadas buscando justicia

El 16 de julio de 1984, el grupo terrorista Sendero Luminoso tendría un nuevo ataque, esta vez interceptaron a un bus de la empresa de transporte Cabanino que provenía de Lima con destino a Soras en Ayacucho.  En este atentado se conocieron más de 100 víctimas mortales de las diferentes comunidades de la zona.

Unos 40 terroristas se habían disfrazado de agentes policiales y militares para ocultar su identidad, quienes eran liderados por Víctor Quispe Palomino, bajo la orden de Abimael Guzmán. En una primera parada habían preguntado quiénes eran de Soras, es así como decidieron bajarse del bus. Luego de ello, procedieron a asesinarlos con armas de fuego, picos y piedras.

Sin embargo, esto no era toda la masacre que realizaron, el bus conocido como como el “expreso de la muerte” continúo su recorrido, donde pasó por siete localidades entre ellas: Chalapuquio, Badopampa, Doce Corral, Chaupihuasi, Palachapampa y Sairosapampa, donde asesinaban a las personas en cada parada. De acuerdo con la Comisión de Derechos Humanos (Comisedh), murieron 117 personas.

Estos asesinatos fueron una venganza por el grupo liderado por Víctor Quispe Palomino contra las comunidades que se resisten a apoyar a Sendero Luminoso. Estos buscaban ejercer autoridad sobre la población.

Los atentados continuaban por parte de Abimael Guzmán. El 9 de octubre de 1992, alrededor de las 10 de la noche, 100 miembros de Sendero Luminoso llegaron hasta la comunidad de Huayao y procedieron a rodear toda la zona. En la madrugada del 10 de octubre, los terroristas atacaron a campesinos, entre niños, mujeres y ancianos, con armas de fuego, hachas y cuchillos.

Asimismo, según los testimonios en el informe de la Comisión de la Verdad, todos intentaban escapar de ese episodio cuando escuchaban arder sus casas. Varios heridos se hicieron pasar por muertos. Además, otros se refugiaban en las viviendas de sus vecinos, pero estos hombres hacían explotar dinamitas.

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