Tras el robo sufrido en las capillas Buen Pastor, del barrio Los Naranjos, y San Pablo, del barrio Los Álamos, que implicó la pérdida de elementos utilizados por las comunidades religiosas, y también afectó parte de las actividades de asistencia que se desarrollan en ambos espacios, el sacerdote Gonzalo Domench explicó que una de las principales preocupaciones está vinculada con la falta de garrafas, necesarias para sostener la elaboración de alimentos. “Lo que más nos preocupa es que en las dos capillas se realizan actividades de asistencia: en el Buen Pastor se entrega leche y en San Pablo se preparan viandas para dar de comer”, señaló.
En este sentido, indicó que las garrafas son indispensables para continuar con las tareas. “Las necesitamos para poder seguir cocinando y animando a la gente”, sostuvo.
En cuanto a la capilla San Pablo, ubicada en el barrio Los Álamos, funciona además un taller de cultura barrial destinado a los chicos del sector donde se realizan actividades vinculadas con el juego, el arte y la merienda. “Tratamos de reunir a los chicos en la capilla, con la excusa del juego, de la leche y del arte, para poder contener un poco la situación que atraviesan, tener la capilla abierta y que se sientan en casa”, expresó. La elaboración de viandas los martes y jueves por la noche es un tema altamente preocupante en estas circunstancias donde llegan a mas de 100 personas a buscar el alimento indispensable..



